II

Los días de Vale eran una seguidilla interminable de la nada misma. Apatía, tristeza, rabia, bronca...todo eso sentía al recordar.
Ya habían pasado dos meses pero la herida aún seguía abierta. Y dolía. Mucho.
No encontraba la salida a ese pozo sin fondo en el que estaba. Y a decir verdad, tampoco quería salir.
"¿Por qué?"- se preguntaba continuamente. Y no hallaba la respuesta.
Abrumada por todas las sensaciones y emociones negativas que día a día se presentaban en su vida, había una que crecía bastante: la curiosidad.
Y le abrió la puerta. Dejó que ese deseo de saber qué había pasado, creciera tanto tanto, que poco a poco, dejó atrás su dolor.
Quería saber qué había pasado realmente con Mariano. Por qué había desaparecido. 
Sabía, intuía, que detrás de su desaparición había algo misterioso.
No podía haberse ido así como así.
No cuando tenían tantos planes juntos.
Hacían 5 años que eran novios. Una relación hermosa, con un enorme futuro por delante. Y de repente...todo se esfumó.
Los días previos a la desaparición, Mariano andaba tenso. Lo notaba.
Sabía que había algo que lo inquietaba. 
Andaba en la pista de algo, eso seguro.
Pero...¿qué?
Seguramente, lo que tanto se preguntaba, lo hallaría en el departamento de Mariano. Ahí tendría que haber algo. 
Ella tenía llave.
Después de un par de días de darle vueltas al asunto, se decidió. Iría al departamento. Buscaba respuestas a las preguntas que la asaltaban todos los días.
Un escalofrío recorrió su espalda, su vida y su espíritu.
En ese lugar, dónde fueron tan felices ella y Mariano...ahora era todo oscuro, sin vida. Pero con un enigma que hasta se sentía en el aire mismo.
No dejó que el dolor le gane e inmediatamente se puso a investigar.
Por dónde arrancar, esa era la cuestión.
Todo estaba como lo había dejado Mariano. Y ella misma creía que él llegaría en cualquier momento...
Buscó por todos lados, en la habitación, la sala, el baño, el balcón pero no halló nada.
En el cajón del escritorio, bien al fondo, había un cuaderno.
Lo abrió. Se le estrujó el corazón al ver una foto de ella y Mariano, juntos, sonrientes, en sus vacaciones de verano en Brasil.
Siguió hojeando el cuaderno y vio que Mariano había hecho algunas anotaciones previas a su desaparición.







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