I
En la universidad, no se hablaba de otra cosa. Los rumores crecían cada día más, el boca en boca estaba a la orden del día.
Tanto así que se popularizó la frase :-"Fracasaste como universitario si no escuchaste hablar de..."
Poco a poco, todo se fue convirtiendo casi en una leyenda urbana.
Le pasó al amigo del amigo del amigo, del vecino, de fulano o mengano.
Pero el protagonista, jamás aparecía. Así es como funcionan las leyendas urbanas, al fin y al cabo.
Todos los días, algún detalle colorido se sumaba. Colorido por no decir paranormal, bizarro, inquietante, etc.
Y después aparecieron los memes, más vale. Era de esperarse.
En un mundo atravesado por las Tics, era obvio lo que seguía.
Todo se volvió tan común, tan cotidiano que luego fue cayendo en el olvido.
Pero no para Mariano.
Decidido, resolvió investigar para saber que había detrás de la tan mentada leyenda urbana.
Estudiante avanzado en Informática, supuso que el reto sería más que fácil. "Pan comido"- decía él.
Y claro, el misterio apuntaba a eso.
Pero, ¿Cuál era la famosa leyenda que aterrorizaba a muchos estudiantes ingresantes?
Se decía que, si enviabas un mail a la dirección who666@gmail.com, con el asunto: Hi y en el cuerpo del mail, un emoticón 😡 se desataba una maldición tal que quien había enviado el mail, desaparecía. El por qué, nadie lo dijo nunca. Y el cómo, menos que menos.
Mariano puso manos a la obra, y decidió investigar.
Al principio, decidió conectarse a varios foros donde tocaban el tema. Supo que, el aguerrido que se atrevía a enviar el mail, recibía como respuesta un vídeo. Pero del contenido del mismo, nadie sabía. Y los que sabían, no habían vivido para contarlo. Es más, habían desaparecido sin dejar rastro.
Armado de mucha información, Mariano se decidió. Enviaría el mail. Al fin y al cabo, él creia que sólo era una leyenda urbana sin sentido.
12 de la noche, en la soledad de su departamento, sentado frente a su compu, tomó coraje.
Puso la dirección, el asunto, el emoticón...y dió click en enviar.
No pasó más de un minuto, y vio que en su bandeja de entrada, había un mail de la dirección en cuestión. Lo abrió... efectivamente había un vídeo. Lo descargó.
Nervioso, hizo click para mirarlo.
Fondo negro, letras blancas, música extraña, y un inquietante mensaje: "Goodbye".
Al día siguiente, se reportó la desaparición de Mariano. Nunca más nadie volvió a saber de él.
El por qué, nadie lo dijo. Y el cómo, menos que menos.
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